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miércoles, 2 de enero de 2013

Despues de la tormenta...

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Cuando uno está triste toda la visión que se tiene normalmente sobre las cosas, cambia de un modo radical.
Puede que sea un lindo día, pero siempre va a parecernos gris. Siempre, sin excepción.
Además, está esa mínima y pequeña parte en tu interior que te recuerda que estás triste. Puedes estar con amigos, con familia, con mascotas o rodeado de gente, pero siempre estará la molesta, irritante y desesperante sensacion que te recuerda, ni mas ni menos, que podrías estar mejor. Podrías estar muchisimo mejor si no la tuvieses.
Entonces, cuando la crees olvidada, cuando realmente piensas que ese sentimiento se desvaneció, aparece en el momento que menos te lo esperas. Justo en el momento en que toda esa gente que te rodeaba se va. Yo creo que no ha momento en el que estemos mas débiles y vulnerables, que cuando estamos solos. Porque, cuando hay al menos una persona junto a nosotros, sabemos que nos salvara en cualquier momento. Nosotros somos seres que necesitan estar en sociedad, con otros como nosotros. Por eso, si estamos solos, no nos sentimos realmente bien. Puede que lo disfrutemos de vez en cuando, pero luego de un tiempo, comienza a molestarnos.
Es en ese momento, cuando el misero milímetro de nuestra alma deja escapar el sentimiento que nos disturba. El momento en el que parecíamos estar bien, se desmorona en un pestañeo, dejandonos miserables. Y no es hasta que vemos otra persona, que no nos deja tranquilos.
Hay tantas cosas que nos dejan tristes, solo tenemos que aprender a tratarlas.