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miércoles, 9 de mayo de 2012

Un mal día...


Bueno, iba a escribir esto ayer al llegar de la escuela pero estaba tan cansada que solo comí y me acosté a dormir.
¿Quién no tuvo alguna vez un mal día? Yo, ayer la pasé bastante mal (aunque la semana no pintaba muy buena que digamos).
En la escuela estamos en plena temporada de evaluaciones y el año pasado, todo el mundo nos decía que cuarto año iba a ser el mas complicado (por lo menos en mi escuela), nunca le creímos. Mis amigas y yo sabíamos que íbamos a lograrlo y lo seguimos creyendo, pero hay que admitir que se nos complica bastante.
Llegué a la escuela y mi primer materia era estática, la odio aunque la profesora me cae muy bien. La semana pasada hicimos las pruebas y nos la iba a entregar... Terminé con un 2!!! Era la primera vez que me sacaba una nota tan baja y eso que el lunes me entregaron un 3,50 en otra materia, electrotecnia.
Está bien, todos tenemos altibajos, pero hubo un momento en el que me había deprimido por completo! No sabía como iba a hacer para subir la nota y que en el boletín me quedara una un poco mas alta. Sin mencionar que era una decepción para mi misma (me gusta tener buenas notas).
Al final, cuando las clases normales terminaron, yo me tenía que quedar para los talleres (a partir de cuarto se tienen talleres a la noche obligatorios). Y yo estaba enojada por el 3,50, el 2 y porque había tenido evaluación de química y, aunque la había aprobado, pensé que lo haría con un 10 y no con un 7,50. Mi humor no era el mejor y eso que siempre veo el lado positivo. Tenía cara de pocos amigos, sueño, enojo y cero ganas de seguir con el taller.
Con mis amigas siempre creemos que el peor día de la semana es el jueves porque todos los años nos tocan las peores materias y, de cierto modo, son muy aburridos. Pero definitivamente, ese martes fue un nuevo jueves! jaja.
Empecé taller y trabajé con mis herramientas y las maquinas que me tocaban, todo iba bien (por fin). Luego, cuando mi turno terminó, un profesor nos pidió a una amiga y a mí, que pintáramos una repisa de blanco, cuando terminamos estábamos totalmente manchadas (para lo que venía siendo el martes, no era la gran cosa).
Ya estábamos por salir, cuando ayudé a una compañera a limpiar la herramienta que estaba llena de viruta de hierro y, ME HICE UN CORTE EN EL DEDO QUE EMPEZÓ A SANGRAR!!!! ¡¡¿Acaso nada salía bien?!! (para los que no lo saben, odio la sangre).
Limpié la herida y me puse una curita, pero mi humor había tocado fondo :(
Llegué a casa enojadísima, comí y, aunque quería acostarme a dormir, tenía que estudiar para mecánica, pero mi mente estaba tan saturada que los ejercicios me daban mal.
¿Pueden creer que me acosté pensando que jamás me iban a salir? Bueno, a la mañana me desperté, desayuné y, por casualidad, obra de magia o alguna otra razón, me acordaba las formulas y tooooodo! Fue genial!
Tomé mis hojas y fotocopias, comencé a hacer cuentas y VOILÁ! Hasta ahora todo salió bien.
Por eso, cuando tengan un mal día, no piensen que a partir de ese momento todo saldrá mal, como hice yo ayer. Hay que aprender de los errores, aceptarlos, acostarse a dormir y, al otro día, estar con las pilas renovadas y listo para volver a intentarlo!

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